La inflación moderada, favorecida por un florín húngaro (HUF) más fuerte y por medidas gubernamentales como los topes al precio de los combustibles, ha dejado al Banco Nacional de Hungría (NBH, por sus siglas en inglés) con más margen para adoptar un sesgo dovish, incluso tras el shock de los precios energéticos. El IPC general se situó en el 1,8% interanual en mayo, por debajo de la previsión del 2,2% de Standard Chartered y por debajo del límite inferior de la banda objetivo del NBH del 3% ±1 punto porcentual.
Standard Chartered ha recortado su previsión de IPC para 2026 al 2,2% desde el 3,9%, un nivel que, según indica, sigue por encima de la proyección del propio banco central. Para 2027, ahora espera un 2,5%, frente al 3,4% anterior. El NBH califica los riesgos de inflación como equilibrados, pero el banco señala riesgos al alza vinculados a la sensibilidad de Hungría a la inestabilidad geopolítica; en ese escenario, el ritmo de relajación podría ser más lento de lo previsto.
Recortes de tipos del NBH e implicaciones para el florín
Dado el reciente recorte de tipos del Banco Nacional de Hungría hasta el 4,50% la semana pasada, vemos cómo se consolida una senda claramente dovish. Este movimiento se justificó por el dato de inflación general de mayo, del 1,8%, muy por debajo de la banda objetivo del banco central. El mercado ya descuenta más relajación, generando una inercia sobre la que debemos actuar.
Este entorno apunta a una debilidad continuada del florín húngaro, especialmente a medida que se estrechan los diferenciales de tipos con la eurozona. Deberíamos considerar posicionarnos para un tipo de cambio EUR/HUF más alto, que actualmente ronda 405. Recordar las pronunciadas caídas del florín durante anteriores periodos de relajación monetaria, como el ciclo que siguió al pico de tipos del 13% en 2023, ofrece un sólido precedente histórico para esta visión.
Estrategia y gestión de riesgos
No obstante, también debemos cubrirnos frente a los riesgos al alza para la inflación derivados de las tensiones geopolíticas, en particular el renovado choque con Bruselas en torno a la financiación. Creemos que comprar opciones call sobre el EUR frente al HUF baratas y fuera de dinero (out-of-the-money) es una estrategia prudente. Esto nos permite aprovechar el debilitamiento gradual esperado del florín, a la vez que ofrece un potencial significativo al alza si los riesgos geopolíticos se intensifican y provocan una depreciación más acusada.
El coste de estas opciones sigue siendo razonable, aunque hemos visto cómo la volatilidad implícita a tres meses ha repuntado del 8,5% al 9,2% en la última semana. Esto indica que el mercado empieza a descontar una mayor incertidumbre. Actuar en las próximas semanas nos permite establecer estas posiciones antes de que una volatilidad potencial las encarezca.
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