El índice de clima empresarial Ifo de Alemania repuntó ligeramente en junio hasta 85,6 desde 85,0, y el avance se debió principalmente a una evaluación más firme de la situación actual, mientras que las expectativas solo mejoraron marginalmente incluso cuando se relajaron las tensiones en Oriente Próximo. No obstante, el índice solo ha recuperado una pequeña parte de la caída previa vinculada a la guerra con Irán, lo que mantiene el nivel general apagado y apunta a las expectativas como el principal factor limitante.
La encuesta llega en un contexto en el que se espera que los mayores precios de la energía hayan dejado el PIB alemán del segundo trimestre, como mínimo, estancado, con la posibilidad también de una leve contracción. Si se mantiene el alto el fuego en Oriente Próximo, las expectativas podrían fortalecerse en julio. Aun así, la lectura de junio se interpreta como una señal temprana de que la actividad podría recuperar tracción en la segunda mitad de 2026, devolviendo a la economía a una recuperación moderada tras la disrupción asociada a la guerra con Irán.
Prudencia a corto plazo en un contexto de débiles perspectivas económicas
A partir del índice Ifo de junio, nos posicionamos para que continúe la incertidumbre a corto plazo en el mercado alemán. La ligera subida del índice hasta 85,6 viene impulsada por una mejor percepción de la situación actual, no por las expectativas de futuro, que siguen siendo bajas. Esto sugiere que es poco probable un rally significativo de la renta variable alemana, como el índice DAX, en el futuro inmediato.
Las débiles perspectivas son comprensibles dado el contexto macroeconómico. Esperamos que las cifras oficiales del PIB del segundo trimestre confirmen una leve contracción, ya que la producción industrial se ha visto lastrada por los elevados costes energéticos derivados de las recientes tensiones en Oriente Próximo. Por ejemplo, los últimos datos mostraron que los pedidos de fábrica en Alemania cayeron de forma inesperada el mes pasado, lo que pone de relieve la presión persistente sobre el sector manufacturero.
Para las próximas semanas, vemos valor en estrategias de protección. Estamos considerando la compra de opciones put sobre el DAX o sobre fondos cotizados (ETF) que replican industriales alemanes. Esto nos permite cubrirnos frente a un posible riesgo a la baja ligado a los débiles datos del segundo trimestre que se espera que se publiquen próximamente.
Posicionamiento para la recuperación y una volatilidad elevada
De cara a la segunda mitad del año, sin embargo, vemos una oportunidad potencial de rebote si las tensiones geopolíticas siguen remitiendo. Para posicionarnos, estamos analizando opciones call de vencimiento más largo con expiración en septiembre o diciembre de 2026. Esto ofrece una forma de bajo coste de capturar un posible recorrido al alza si la recuperación económica prevista gana impulso.
La variable clave sigue siendo la estabilidad geopolítica, que plantea un escenario binario y mantiene la volatilidad elevada. El VDAX-NEW, el índice de volatilidad de Alemania, cotiza actualmente cerca de 17, reflejando esta tensión de mercado. Por ello, también creemos que estrategias con opciones que se benefician de un gran movimiento de precios, como un straddle largo sobre el DAX, podrían ser eficaces.
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