Implicaciones para las perspectivas de inflación de la eurozona
Al revisar los datos de febrero de 2025, recordamos que el IPC de España sorprendiendo al alza en 2,3% fue una señal temprana. Esta pequeña sorpresa sugirió que las presiones de precios de fondo en la eurozona eran más persistentes de lo que el mercado asumía en ese momento. Fue una señal clara de que la esperanza de recortes rápidos de tasas (bajadas del tipo de interés oficial) por parte del Banco Central Europeo (BCE, el banco central de la eurozona) podía ser prematura. Este patrón de inflación “pegajosa” (inflación que baja lentamente) se confirmó durante 2025, con la inflación subyacente (inflación que excluye componentes muy cambiantes como energía y alimentos) de la eurozona manteniéndose por encima del objetivo del BCE, impulsada en gran parte por el sector servicios, donde el crecimiento salarial (subida de sueldos) fue fuerte. Por ejemplo, la inflación subyacente del bloque promedió 2,9% en la primera mitad de 2025, lo que obligó al BCE a retrasar su primer recorte de tasas hasta el tercer trimestre. Esto tomó por sorpresa a muchos operadores que esperaban recortes desde junio de 2025. Ahora, en febrero de 2026, con el mercado volviendo a esperar un camino estable de flexibilización monetaria (política de bajar tasas y aliviar condiciones financieras), la lección del año pasado es clave. Conviene considerar el uso de derivados (contratos financieros cuyo valor depende de otro activo o tasa) para cubrir el riesgo de que el BCE vuelva a retrasar o frenar sus recortes. Esto podría incluir comprar opciones de compra (derecho a comprar a un precio fijado) “fuera del dinero” (con precio de ejercicio poco probable de alcanzarse hoy) sobre futuros del EURIBOR (contratos sobre la tasa EURIBOR, referencia de intereses entre bancos) o pagar tipo fijo (elegir una tasa fija) en swaps (intercambios de pagos de intereses) de tasas a corto plazo para protegerse de una sorpresa “halcón” (un BCE más duro con la inflación, menos dispuesto a bajar tasas). Hay que vigilar especialmente los próximos datos de inflación de Alemania y Francia, porque sorpresas al alza allí tendrían un impacto mucho mayor. La volatilidad (cambios bruscos de precio) vista en los futuros del Bund alemán (contratos sobre el bono alemán) tras el informe de inflación de septiembre pasado, cuando el rendimiento a 2 años subió 20 puntos básicos (0,20 puntos porcentuales) en dos días, recuerda lo rápido que puede cambiar el ánimo del mercado. Prepararse para tasas más altas por más tiempo, o al menos una bajada más irregular, parece prudente en las próximas semanas.Riesgos clave a vigilar
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